Llevo fuera de Gijón, tres (largos) años. Y cada día lo echo de menos un poco. No es sólo echar de menos a tu familia, es el hecho de echar de menos la ciudad.
El vivir fuera de tu ciudad natal, te da una visión más clara de la realidad. Te despega un poco de ella. Yo aquí, vivía (como todos los gijoneses
) muy bien. Pero ha sido estos últimos días cuando me he dado cuenta de que realmente, vivía de vicio.
Estamos en plena Semana Grande. O lo que ye lo mismo, la Semanona. Los gijoneses somos muy de superlativo: el Molinón, la Acerona, la Iglesiona. Decir Semana Grande equivale desde hace años a decir: esto ye un no parar de coses, ne. Durante todo el verano, hay conciertos gratuitos en la playa de Poniente. Que te pueden gustar más o menos, pero coño, por lo menos hay algo que hacer y a dónde ir.
No sé exactamente las fechas de las fiestas y romerías de todos los pueblos de alrededor, pero para mí el movimiento aquí siempre ha empezado después de la Semana Negra. Desde hace más de 20 años, se viene celebrando en diferentes fechas y ubicaciones una mezcla entre feria y libros que empieza a despertar a la ciudad. Siempre ha habido problemas con la Semana Negra, la feria impedía a los vecinos dormir con tranquilidad y se le ha estado moviendo de sitio casi año sí, año también. Intentan innovar año a año, atrayendo a gente cada vez más diversa. El último año que fui, ya digo que hace bastante tiempo, estaba ubicada en los alrededores del Molinón y tenían lo que en su día me pareció una idea extremadamente original: una cinta mecánica, al estilo de las de la recogida de maletas de los aeropuertos, que tenía libros traídos por la gente… una especie de BookCrossing, pero sin salir de Gijón. Podías dejar allí el número de libros que quisieras y llevarte los que te diera la gana. Ahora no recuerdo si había que pagar algo pero lo dudo.
La noche de San Juan. Si hay algo que siempre nos caracterizará a los asturianos es que nos gustan las cosas tradicionales. O por lo menos a la gran mayoría. No soy especialmente fan de la gaita y tambor, por ejemplo, a pesar de que mi tío abuelo, por lo visto, fue un gran gaitero asturiano (lo pone en la primera entrada de la web que aparece en google al poner su nombre).
Aunque en casi en cada barrio hay una ‘foguera’, los últimos años se vienen centrando las cosas en la playa de Poniente. Me gusta la hoguera, me gusta el hecho de quemar una lista con lo malo que me ha pasado en el año, me gusta ver quemar trastos viejos, me gusta correr alrededor de la hoguera todos unidos… En los últimos años han estado haciendo un espectáculo de fuegos artificiales desde el Cerro de Santa Catalina, de menor longitud que la que da comienzo al día grande de las fiestas, pero que se agradece.
El CSIO, por supuesto. Que te pueden gustar más o menos los jinetes o los caballos, pero está más que bien considerado por el circuito (al parecer
)
La Feria Internacional de Muestras. Que hombre, ha bajado bastante el nivel, pero siempre ha sido una especie de tradición ir a comer el bocata de calamares después de patearte toda la feria, ver las novedades de los concesionarios, etc, etc…
Y luego, en la Semana Grande, lo dicho. Multitud de cosas que hacer y ver. El día 14 a las 00 horas, y desde hace años, se viene haciendo un espectáculo pirotécnico desde el Cerro. La Noche de los Fuegos. Normalmente este día o no hace suficiente viento en la playa como para despejar el humo de los fuegos u orbaya. El año pasado en cambio, se vieron muy bien. A eso de las 9 de la noche se corta el acceso en coche a la playa y empiezan a verse riadas de gente bajando por las principales avenidas en dirección a San Lorenzo. Hay autobuses/trenes especiales para quienes vengan de afuera, que no se traigan el coche y que puedan aprovechar la noche como mandan los cánones. Este año a pesar de que a media tarde el viento corría que daba gusto, volvió a pasar lo de siempre.
Eso sí, la traca final fue tan espectacular… que mereció la pena!
El día Grande, toca la Danza Prima y el Restallón. La Danza Prima es un baile que se realiza todo a lo largo de la playa, unidos de las manos y mirando en mar, en recuerdo a los que emigraron. Y el Restallón a las 14. h, es una descarga de pólvora (350kg este año) que se oye en todo Gijón.
En Septiembre toca, casi como fin de fiesta, el Festival de la Sidra. No suelo beber alcohol. Más allá de una shandy, no me sacas. Pero el olor a sidra…
Y qué decir de Arte en la Calle. Que lleva años ya presentando a multitud de artistas en las esquinas de la ciudad. Paseas por Begoña y te encuentras a un cuarteto de cuerda tocando música clásica, caminas un poco más y hay una animación infantil, te das la vuelta, vas hasta el Parchís y disfrutas de un grupo de rock, o un mago que te mete dentro del espectáculo…
Cuando más tiempo paso fuera, más estoy convencida de que lo que se hace en Gijón es para los gijoneses. Es para los que viven aquí, y de paso, los turistas lo pueden aprovechar.
No sólo echo de menos la actividad, echo de menos los servicios, pero de eso hablaremos otro día. Las cosas en Palma, son muy distintas…
Un par de links para conocer Gijón y Asturias:
http://www.vivirasturias.com/
http://www.gijon.info/